El mayor campo de refugiados del mundo se queda pequeño

11/04/2014

El campo de refugiados de Dadaab, en Kenia, se creó hace 20 años para acoger a hasta 90.000 refugiados somalíes que huían de la guerra civil en su país, pero hoy en día los refugiados (asentados medio millón), la mayoría niños, ancianos y mujeres, siguen llegando desde Somalia pero en Dadaab ya no encuentran seguridad. En los propios campos y en su periferia, el pillaje, el crimen y la violencia van en aumento, lo que afecta a la provisión de servicios y de ayuda, por parte las organizaciones humanitarias que allí trabajan.

Los nuevos refugiados llegan a los campos en un estado físico deplorable. El sistema de salud somalí es prácticamente inexistente y la sequía sólo hace empeorar su situación. Al llegar, muchos requieren atención médica urgente. Un 40% de los niños nunca han sido vacunados, lo que, sumado a su situación nutricional y al hacinamiento en los campos, representa un mayor riesgo para la salud.

Se cuenta con un hospital de 300 camas y cuatro centros de salud primaria en el campo de Dagahaley, uno de los cinco recintos que constituyen el complejo de Dadaab. Se alcanza la cifra de 9413 niños desnutridos atendidos en sus programas nutricionales, entre tratamiento ambulatorio, hospitalizados y participantes en un programa de nutrición complementaria (datos registrados de enero a mayo de 2012)

Desde octubre de 2011, con el secuestro de las dos trabajadoras de MSF y otros incidentes de gravedad, las actividades humanitarias se redujeron en los campos y se suspendió tanto el registro como el examen médico de los refugiados recién llegados. Como consecuencia de ello, los nuevos refugiados han tenido que compartir cobijo con residentes de mayor antigüedad en unos campos ya saturados, donde se han producido brotes de cólera y de sarampión.

Además la violencia intensificada en Somalia ha tenido su réplica en Dadaab donde se han sucedido atentados con bombas y asesinatos en los campos, lo que ha perjudicado a las organizaciones humanitarias y su trabajo. Se ha reducido el personal tanto local como internacional lo que ha mermado la calidad de la asistencia de forma inmediata.